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La Edad Media en Asturias

La Edad Media


Por esta época, se descubre el supuesto sepulcro del Apóstol Santiago. Y comienza su culto y peregrinación por el denominado “Camino de Santiago“. Desde este momento viajan por el norte de España millares de peregrinos de allende los Pirineos, cuyo continuo pasar abrió un camino por el que vinieron nuevas ideas religiosas, artísticas y literarias.

Un poco antes, se inicia también en Asturias la construcción de multitud de capillas, para albergar reliquias de santos llevadas por los fugitivos de la dominación musulmana al libre norte de España. Se construye la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo para albergar el santo sudario de Cristo. Y transitoriamente alberga también las cenizas del apostol Santiago. Así como joyas y donaciones tan importantes como la Cruz de los Ángeles y la posterior Cruz de la Victoria. Con Alfonso II, se inicia la construcción de los importantes monumentos prerrománicos de Oviedo y resto de la provincia.

La reconquista avanza y se hace necesario el traslado de la Corte a León (año 914) más cerca de la frontera. Asturias vuelve a caer en un profundo aislamiento de los centros de decisión del Reino de León, primero, y de Castilla, después. El quebranto de su influencia provocará movimientos secesionistas que alcanzarán su máxima expresión en el siglo XII con la rebelión del Conde Gonzalo Peláez contra el Rey Alfonso VII, y la “Regina in Asturias” Urraca (hija bastarda del mismo Alfonso VII y una dama asturiana), que será protagonista de un nuevo intento independentista.

Alfonso III “El Magno” (866-910) para evitar la guerra civil, se retiró, junto a su esposa, a Zamora, donde moriría en el 910, dividiendo el Reino entre sus tres hijos mayores. Desde ese momento el Reino de Asturias, engrandecido ya de forma majestuosa y con extensos territorios que gobernar, trasladará la capital a León y comenzará desde entonces a hablarse del Reino de León, con ocasionales divisiones del reino Asturleonés entre Asturias y León. Ambos territorios quedaron integrados en el reino y condado antes tributario de Castilla.

A la muerte de Alfonso VIII (1.214) y la de su hijo Enrique I (1.217) hicieron que se proclamara Reina de Castilla a Berenguela, la cual inmediatamente renunció en favor de Fernando III. El Rey leonés intentó entonces arrebatarle a su hijo los territorios castellanos para unir ambos Reinos en uno sólo, pero fracasó a las puertas de Burgos. Legó el Reino a sus hijas Dulce y Sancha, pero estas se lo entregaron a Fernando III a cambio de una fuerte compensación económica, con lo que los Reinos de León, Asturias, Galicia y Castilla quedaban de nuevo unidos, esta vez definitivamente. No sin que hubiese ocasionales rebeliones y sublevaciones con ocasión de las guerras civiles hasta mediados del S. XIV.

El año 1388, con el matrimonio entre el primogénito de Juan I de Castilla, Enrique, y Catalina de Lancaster, el Rey le otorga a su heredero el título de Príncipe de Asturias, institución que nace a semejanza de la del Principado de Gales y que llega hasta nuestros días.

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