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Parque Natural de Ponga

Situado en el mismo concejo de Ponga.

El Parque Natural de Ponga se localiza en el sector centro oriental de la Cordillera Cantábrica, incluyendo por completo y exclusivamente el territorio administrativo correspondiente al concejo de Ponga.

Limita al sur con la provincia de León, al este con esta misma provincia y con el concejo de Amieva, al norte con los concejos de Piloña, Parres y Amieva y al oeste con Caso.
Está formado por alineaciones montañosas; destaca el sector de la Cordillera Cantábrica que forma su límite meridional y que constituye la divisoria de aguas entre las cuencas del Sella y del Duero, albergando picos tales como El Abedular (1.813 m), Les Pandes (1.879 m), Peña Ten (2.142 m), Peña Mora (1.847 m) y el Porru Purcía (1.712 m).

El Cordal de Ponga forma su límite occidental e incluye cumbres notables, tales como Maciéndome (1.899 m), Tiatordos (1.951 m), Campigüeños (1.838 m) y Taranes (1.749 m), y va decreciendo gradualmente en altitud hacia el norte.
Merece la pena visitarlo por la belleza de sus montañas; las masas boscosas se alternan con otras formaciones como prados, pastos, piornales, brezales y tojales, consecuencia del uso ancestral del territorio, confiriéndole al paisaje de Ponga una singular belleza.

Destaca también la presencia de plantaciones de castaño, que si bien en conjunto no ocupan una elevada superficie, son muy llamativos pues se concentran en el área central del Parque, en torno a las localidades de Beleño, Abiegos y Taranes.

El concejo de Ponga conserva, además de su valioso patrimonio natural, un acervo cultural en el que destaca su arquitectura rural, etnografía y folclore. En los pueblos del desfiladero de los Beyos destaca el llamado hórreo beyusucu, de pequeño tamaño y con cubierta a dos aguas.

De esta misma zona toma su nombre el queso de Los Beyos, para cuya elaboración artesanal se emplea leche de vaca, oveja o cabra, y que se sigue produciendo de forma tradicional en numerosos pueblos del concejo.

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Parque Natural de Redes

El Parque Natural de Redes se encuentra situado en el sector de montaña centro-oriental, abarcando los términos municipales de Caso y Sobrescobio.

Fue declarado Parque Natural en 1996, bajo los siguientes objetivos:
Mantenimiento del estado y funcionalidad de los ecosistemas y la protección de las especies y su hábitat.
Mejora de la calidad de vida de los habitantes del parque
Promoción del conocimiento del parque y sus valores naturales y culturales
Mantenimiento y mejora de la calidad de las aguas.

La riqueza ambiental del Parque de Redes se manifiesta en una multitud de paisajes y contrastes. Pueden observarse formaciones de origen glaciar, como morrenas o circos, formas kársticas en cuevas y lapiaces, amplios campos de pasto, montes y frondosas masas boscosas.

Redes cuenta con una superficie arbolada que ocupa el 40% del territorio. Destacan cumbres como el Picu Torres, el Retriñon, La Peña’l Vientu, Cantu l’Osu o el Tiatordos.

 

SU FAUNA Y VEGETACIÓN

Por el Parque de Redes pasean todas las especies características del norte peninsular. El oso pardo, que merodea desde Peloña. El lobo abunda por todo Redes, con zonas estables de cría. Encontramos también las mayores poblaciones de rebecos de la región y ciervos reintroducidos y perfectamente adaptados. El fastuoso urogallo, alimoches, águilas reales y un sin fin de aves, reptiles y anfibios se benefician del estado de conservación del parque.

El hayedo es la formación vegetal dominante en los montes de Redes, aunque estos albergan importantes manchas de roble albar. Sus bosques fragmentados por áreas de pasto y matorral son los más destacados de las cuencas altas de los ríos Nalón.
La acción de los ríos ha dado lugar a la aparición de valles abiertos que forman grandes vegas en sus fondos o a los impresionantes desfiladeros de roca caliza, como el del río Alba o el de los Arrudos.
El hayuco, nutritivo fruto de las hayas, forma parte de la alimentación de la preciada fauna del Parque de Redes. Salteados por todo el territorio, surgen fresnos, tejos, abedules o acebos. En la alta montaña se desarrollan los matorrales de enebro rastrero, con gayuba en las peñas calcáreas y con brecina y arándano en los substratos siliceos.

Las vegas de Redes son de impresionante belleza. Aislada por los contrafuertes montañosos, a 1.212 metros, se encuentra la vega de Brañagallones, donde el antiguo albergue de cazadores se ha convertido en un hotel.

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Parque Natural de Peña Ubiña-La Mesa

Está situado en el área central de la Cordillera Cantábrica, entre los concejos de Teverga, Quirós y Lena.

Merece la pena visitarlo por la importancia que tienen estos territorios para la conservación, tanto de los valores naturales como de los usos tradicionales de la tierra.

 Destacan los territorios de Teverga, que se incluían como área integrante del Parque Natural de Somiedo, un elevado porcentaje de los de Quirós y la totalidad de los de Lena, que se integraban bajo la figura de Paisaje Protegido de Peña Ubiña.

Los valores ambientales de esta zona son la diversidad y el buen estado de conservación. En este sentido, destaca que en el territorio del Parque se conserven ejemplos de más de la mitad de las series de vegetación existentes en la provincia, estando más de un tercio de su superficie ocupada por bosques maduros, entre los que el hayedo es dominante.

La vegetación del  Parque Natural de Peña Ubiña - La Mesa destaca por su diversidad y su buen estado de conservación. La primera de sus cualidades queda patente en el hecho de que en este territorio se encuentran representadas once de las diecinueve series de vegetación existentes en Asturias. Tal variedad vegetal viene dada por una conjunción de factores, tales como su complejidad orográfica, la variedad de sustratos litológicos que presenta o los diversos usos del territorio por parte del hombre.

El fuerte relieve del entorno determina la existencia de cinturas altitudinales con termoclimas bien diferenciados y cubiertas vegetales características, que constituyen los llamados pisos bioclimáticos.

Se pueden distinguir tres: las áreas colinas (en los valles, en altitudes inferiores a los 700 m de altura), áreas montanas (hasta alta los 1.700 - 1.800 m de altura) y por encima de éstas, las subalpinas. El hecho de que gran parte de su superficie se corresponda con bosques maduros constituye un buen indicador del estado de conservación de sus comunidades vegetales.

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Parque Natural de Somiedo

El Parque Natural de Somiedo se encuentra situado en el sector meridional de Asturias, en los límites entre las zonas de montaña central y occidental, comprende el concejo de Somiedo, Reserva de la Biosfera.
En 1988 se declara Parque Natural, siendo el primero en Asturias en ser considerado con esta categoría, una decisión que pretendían conseguir diversos objetivos:
Conservación de sus ecosistemas, hábitats y especies.
Mantenimiento de patrimonio etnográfico y la actividad agropecuaria compatible con su conservación.
Mejora de la calidad de vida de sus habitantes
Promoción de los valores naturales y culturales del Parque por parte de la comunidad científica, la administración, la población local y foránea.

El hombre ha sabido comprender a la naturaleza del Parque de Somiedo y esta le ha devuelto sus cuidados manteniéndose apenas sin modificar a lo largo de los siglos. Siendo, aún hoy, un ejemplo de convivencia y completa integración.
El Parque Natural de Somiedo se extiende por cinco valles: Saliencia, Valle del Lago, Puerto y Pola de Somiedo, Perlunes y Pigüeña y sus cinco ríos con los que comparten nombre.

De su paisaje, destaca la belleza de los lagos, situados al sur del concejo de Somiedo, en lo alto de las Cordilleras que separan Somiedo de León: los tres pequeños lagos de Saliencia, el lago del Valle, con su islote característico, es el mayor lago de Asturias, con un promedio de radio de 280 metros y una calado medio de 10 metros, aunque en algunas zonas alcance los 50. Le siguen las escondidas Lagunas de El Páramo, entre los valles de los ríos Somiedo y Pigüeña.

Es uno de los paisajes mas accidentados de Asturias, por sus desniveles desde los 400 a los 2.200 metros. En el conjunto destacan valiosas características geológicas, por su gran variedad de materiales: calizos, silicios, areniscos…, que provocan espectaculares formas Kársticas.Valles espolvoreados de minerales como el hierro, depósitos de arsénico, mercurio, plomo, mármol y granito. Un espacio de contrastes entre de cumbres y depresiones, que muestran la huella de los movimientos tectónicos sufridos en sus numerosos cabalgamientos, fallas y pliegues.

A lo lardo de toda su extensión, se encuentran brañas con fértiles pastizales donde se pueden contemplar, no sin dificultad, las famosas “cabanas” de tieto de escoba, cabañas de piedra y techumbre de escobas y piornos, utilizadas por los vaqueros de alzada y los ganaderos de las montañas como refugio. Actualmente existen mas de 500 cabañas distribuidas por todo el Parque. En sus alrededores se desarrolla, aún hoy el trasiego de reses en busca de los mejores pastos.
Las temperaturas medias anuales de la zona se sitúan en torno a los 9º C en los fondos de los valles, mientras que en cotas superiores, este parámetro desciende aproximadamente a razón de 0,5º C por cada 100 metros. Las nevadas son frecuentes en los meses invernales por encima de los 1.200 metros, los meses más fríos son enero y febrero y los más cálidos, julio, agosto y septiembre y es considerable la diferencia de temperatura entre ambos periodos, rasgo típico del clima continental.
 

Fauna y vegetaion del Parque de Somiedo.

El Parque acoge a más de 100 especies de aves: el mirlo común, la lavandera cascareña, el martín pescador… algunas viven a las orillas de los ríos, salpicados por el ruido de las truchas, muy abundantes en esta zona, y en las cumbres y zonas altas de Somiedo, destaca la presencia del urogallo y el águila real. Todos los grandes mamíferos de la Cordillera tienen cabida en Somiedo, siendo especialmente relevante la presencia del oso pardo.
Depredadores como el lobo y el zorro y otros carnívoros como la nutria, el tejón o el gato montes se reparten el territorio, hasta las zonas mas bajas de los ríos con urogallos y cerca de 20 especies de anfibios y reptiles entre los que destacan la salamandra rabilarga, el tritón ibérico y la víbora de Seoane.
Una buena parte de la zona se encuentra cubierta por diferentes tipos de bosques, montes, brañas, pastos en la ladera baja y terrenos de siembra en perfecta armonía con el entorno. La principal zona boscosa se halla en el valle de Saliencia, en la ladera del Coto y en el valle del Pigüeña. Básicamente, se trata de bosques caducifolios, salvo algunos enclaves con encinares de las zonas bajas. Las formaciones forestales que ocupan mayor extensión son los hayedos, seguidos por robledales, encinares y abedulares.
También se localizan aquí diferentes tipos de vegetación azonal y turberas de gran interés. Una característica de estos bosques es la considerable densidad de arbustos, lo que indica una mínima degradación del entorno. Es asimismo, lugar de abundante y exquisita flora, representada por la gayuba, el gamón, los matalobos amarillos y azules y la hierba del viento. Es destacable la flor típica de Somiedo Centaurium Somedanum. La calidad de las aguas de los ríos da paso a la formación de sorprendentes bosques riparios, dotados de un ecosistema privilegiado entre el bosque acuático y el terrestre.

 

 

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Fuentes del Narcea y del Ibias

El Parque Natural de las Fuentes del Narcea y del Ibias se encuentra en el sector suroccidental de Asturias.

Abarca la cuenta alta de los ríos Ibias y Narcea, recorriendo los concejos de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias.

Ocupa una amplia extensión del suroccidente asturiano, a lo lardo de la Cornisa Cantábrica.Dentro del parque se encuentran otros dos espacios naturales del gran interés: la Reserva Natural Integral del Bosque de Muniellos y la Reserva Natural Parcial del Cueto de Arbás.

El paisaje del Parque ofrece una gran variedad de matices, que se definen con personalidad en cada uno de los concejos que lo conforma. En la zona de Cangas de Narcea, el relieve es abrupto y accidentado al paso del río Narcea y sus numerosos afluentes, espacios ideales para la pesca del la trucha y el salmón. En este área se encuentra incluido parte del fascinante bosque de Muniellos, cuya visita se mantiene restringida para preservar intacta su naturaleza excepcional.

En otras masas forestales del concejo esta permitida la caza de algunas de sus numerosas especies salvajes como el corzo o el jabalí.
En el concejo de Degaña abundan las altas sierras y los verdes valles. Su paisaje constituye uno de los ecosistemas más típicos de la Cordillera Cantábrica.

Destacan en él los robledales y otras especies, como abedules, tejos, acebos.. así como su fauna salvaje, en la que se incluyen especies amenazadas como el oso, el gato montes y el urogallo. Degaña es a su vez, una Reserva Regional de Caza muy apreciada por los amantes de esta disciplina.
El tercer concejo que se incluye en el Parque es Ibias. Una zona con gran relieve montañoso, que sin ser demasiado abrupto, dota al paisaje de gran belleza y riqueza vegetal. El monte de Valdebois, en el bosque de Muniellos, es su enclave más importante.
Las fuentes de los ríos Ibias y sus afluentes bañan las sierras y valles de aguas cristalinas. Ibias cuenta con testimonios que demuestran su población en el Neolítico y en la época castreña y romana. Dólmenes en Pradías y Caho Leda funden historia, cultura y arte con la naturaleza espectacular de parajes como Muniellos o los Ancares.
Destaca en todo el conejo de Ibias la arquitectura popular de hórreos y pallozas, que son una evolución de la casa castreña.
 Su fauna y vegetación

El elemento más representativo de la fauna del Parque es, sin duda el oso pardo cantábrico. Las condiciones de la zona, sus extensos bosques y las áreas de refugio poco accesibles, se convierten en un excelente lugar para su desarrollo y supervivencia. Todo el espacio esta considerado como de presencia comprobada y constante del oso pardo.

También el lobo mantiene una población destacada, con áreas estables de cría y de grupos familiares de relativa importancia. Y en las grandes extensiones de bosques y matorrales encontramos numerosos corzos y rebecos.Entre las aves cabe destacar al urogallo, que encuentra su hábitat en los bosques de Hermo, Degaña y Muniellos. En la mayor parte de los ríos, en cuyas aguas abundan truchas y salmones, se puede observar la presencia protegida de la nutria.

La vegetación del Parque se caracteriza por su gran extensión de robledales y hayedos. El más importante de estos últimos, por su tamaño y estado de conservación, es el hayedo del valle del Hermo, que ocupa 10 Kilómetros de ladera. Son también representativos los bosques de las cabeceras de los ríos Ibias y Molín. Los robledales se distribuyen por toda la zona, siendo el máximo exponente de roble albar, el bosque de Muniellos.

Por Degaña, la cuenca alta del Naviego o la subida al puerto del Connio abundan los abedules. En la alta montaña, la vegetación esta constituida por matorrales de enebros, brecinas y arándanos, siendo muy característicos los del Cueto de Arbás.    

 

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Parques Naturales en Asturias

La naturaleza de Asturias ha formado siempre parte inseparable de su historia.Sus peculiares fronteras, encrespadas montañas y rugiente mar, han permitido que este antiguo reino de espectacular belleza se mantenga inalterable en costumbres, cultura y leyendas.
Ya en el siglo VIII, la batalla de Covadonga, al mando del indómito Pelayo, consagró la inescrutable virtud de los Picos de Europa, defendiéndo y aislándo del invasor, permitiendo el nacimiento de un arte sin igual: el Prerrománico Asturiano, cuyos monumentos más representativos han sido declarados “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO.
Pero esta relación natural entre el hombre y su entorno nos ha dejado otros tesoros de incalculable valor histórico en las múltiples cuevas que se esconden por los más recónditos parajes: Tito Bustillo, El Pindal, Candamo o el Buxu, muestran pinturas y grabados palietales de belleza singular, y el Neolítico, cuyo clima permitió al hombre salir de las cuevas, han legado restos fabulosos de su cultura como el Dolmen de Santa Cruz o el ídolo de Peña Tú.

En el suelo de Asturias se puede leer su historia, y palmo a palmo, revivirla.

Recorrer Asturias es salir al encuentro de los miles de vestigios que aún hoy se conservan. Desde la cultura castreña del siglo V A.C. hasta nuestros días, pueden disfrutarse construcciones en perfecto estado de todos los periodos artísticos. El románico, el gótico, el renacimiento y el barroco tienen excelentes representantes por los pueblos y ciudades del Principado.
La migración a América en el siglo XIX trasformó la arquitectura rural de algunos parajes en impensables palacios levantados con ostentoso afán, dando lugar a las “casonas de indianos” que salpican Asturias de bellezas modernistas.
Y entre pueblo y Pueblo, la auténtica fuerza de Asturias: su paisaje, su naturaleza, sus bosques, su fauna… el arte vivo de la tierra astur.
Los Espacios Naturales de Asturias son su mayor orgullo. Para su conservación y estudio se ha creado la Red Regional de Espacios Naturales Protegidos (RRENP).

Estos pequeños paraísos se clasifican en Parques Nacionales y Naturales, Reservas Naturales Paisajes Protegidos y Monumentos Naturales.
Cada uno guarda sus propios secretos, diferentes y únicos muestran la naturaleza en todas sus formas: estuarios, bosques, cascadas, montes, prados… llenos de vida y cuidados con esmero.

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